El planificador arma un reporte de faltantes cada lunes por la mañana desde exportaciones del ERP, una hoja de cálculo de confirmaciones de proveedores y la tabla dinámica del plan de producción que vive en el desktop de alguien. Para cuando se circula, la mitad de los datos ya está vieja, y la mitad que importa es la línea que va a parar el miércoles.
Los proveedores envían ETAs que derivan. Aduana retiene contenedores sin decirle a nadie. Su inventario al borde de línea cae por debajo del MOQ y nadie nota hasta que el supervisor camina por el andén. Cada uno es una pérdida pequeña; juntos le cuestan el turno que necesitaba para el call-off del OEM esta semana.
Los datos existen, dispersos entre ERP, portales de proveedores y emails del transportista. Lo que falta es alguien que pueda leer todo en el mismo minuto y actuar antes del próximo reporte del planificador.